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Enrique Burak: El secreto guardado de la NFL

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El entrenador Pete Carroll está forjando al novato quarterback Russell Wilson, mientras los Seattle Seahawks se convierten en contendientes para los playoffs (AP-NFL).

- NFL

Aún recuerdo cuando los Seattle Seahawks llegaron a la NFL. Fue para la campaña del ’76 jugando en la Conferencia Nacional, aunque un año después pasarían a la Americana donde permanecerían hasta el 2001.

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Era un conjunto divertido que se sacaba las jugadas de la chistera, con Jack Patera como entrenador en jefe, con elementos emblemáticos como Jim Zorn en los controles, el extraordinario Steve Largent como receptor, y del pateador Efrén Herrera, y que incorporó a la baraja de estadios de la NFL al inconfundible “Domo del Rey”.

Pronto, en el ’79, llegó su primera campaña ganadora y, de inicio, tuvieron una suerte muy distinta a la de los Tampa Bay Buccaneers, que arribaron con ellos a la liga y que perderían sus primeros 26 encuentros.

En el ’83, llegaron a la antesala del Super Bowl, pero perdieron la final de conferencia ante los Raiders y, luego de años regulares y malos, finalmente alcanzaron el juego por el título, en la versión XL en la que cayeron víctimas de polémicas decisiones arbitrales ante Pittsburgh.

El entrenador era Mike Holmgren, que años atrás había devuelto la gloria perdida a Green Bay. Pero luego de cuatro títulos divisionales consecutivos, cinco apariciones en línea en los playoffs y cuatro victorias en 10 juegos de playoffs, se cruzó el 4-12 de la campaña del 2008 y la directiva decidió dar por terminada su relación con Holmgren.

Trajeron a Jim Mora para el 2009, pero así como llegó se fue al acumular marca de 5-11.

Fue entonces cuando los “Halcones Marinos” decidieron dar una tercera oportunidad en la NFL a Pete Carroll, un entrenador explosivo, que contagia con su intensidad a sus jugadores, pero que en sus aventuras previas en la liga, sólo había sobrevivido un año con los Jets, en el ’94 (6-10) y tres con Patriots, del ’97-’99, con los que acumuló un título divisional, registro de 27-21, dos viajes a la post-temporada, e igual número de reveses. Nueva Inglaterra voltearía en otra dirección, la de Bill Belichick, donde ha escrito una historia legendaria.

Sin embargo, a Carroll no le fue mal, se dirigió a las filas colegiales, fue campeón con los Troyanos, y desarrolló a elementos talentosos como Reggie Bush y Mark Sánchez.

Para el 2010, llegó la llamada de Seattle y el balance no ha sido nada malo. Avanzó en su primera campaña a los playoffs, como campeón divisional, con registro de 7-9, situación que provocó que algunas voces se pronunciaran para modificar el sistema de clasificación. Sorprendió a Nueva Orleans en la primera ronda, aunque en la divisional cayó ante Chicago.

En el 2011, repitieron el 7-9, pero en la presente temporada, con el arribo de un grupo sólido de novatos encabezados por su quarterback Russell Wilson, los Seahawks han sido mucho más que el equipo que se vio beneficiado por un error garrafal de los oficiales de reemplazo en el tercer lunes por la noche de la campaña ante Green Bay.

El domingo 2 de diciembre vencieron a domicilio a Chicago y su marca de 7-5 los coloca en la pelea, a juego y medio de San Francisco en el Oeste de la Nacional, y por un boleto de comodín.

Seattle es uno de los secretos mejor guardados de la NFL y, por la manera en la que se desempeña, será un obstáculo muy complicado camino a los playoffs y, muy probablemente, en ellos.

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