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Un tributo a "El General"

Talentoso desde siempre

Impulsado por su padre a la práctica de los deportes desde su más tierna edad, Brett Favre brilló como quarterback en la Hancock Central High School.

Su capacidad fue reconocida por la Universidad de Southern Mississippi. Con las Golden Eagles, llamó la atención de varios equipos de la NFL y fue en el draft de 1991 que los Atlanta Falcons lo seleccionaron en la segunda ronda y como jugador #33 seleccionado. Con Atlanta recibió escasas oportunidades y no completó un solo pase. Fue cambiado en 1992, a los Green Bay Packers por una primera selección del año siguiente.
Singular inicio en la NFL

El 13 de septiembre de 1992, Favre tuvo su primera experiencia en los controles de los Packers en contra de los Tampa Bay Buccaneers.

De manera curiosa, su primer pase completo en la NFL fue para sí mismo. Esa jugada increíble fue cuando intentó un envío que fue bloqueado por un defensivo y el rebote fue atrapado por Favre aunque perdió yardas. Un par de semanas después, el títular Don Majkowski se lesionó contra Cincinnati  y Favre entró al quite. Pese a un inicio desastroso, Brette se las arregló para ganar el partido dramáticamente 24-23. Ahí comenzó la leyenda.
El maestro y el alumno

Ambos llegaron el mismo año de 1992 a la organización de los Packers y juntos habrían es escribir muchas páginas de gloria.

Mike Holmgren, ex asistente de Bill Walsh en San Francisco, fue contratado como entrenador en jefe de los Packers, que esa misma temporada recibieron al inexperto quarterback proveniente de los Falcons. Este binomio produjo 84 victorias en temporada regular entre 1992 y '98, segundo máximo total en la historia de la franquicia sólo por debajo de las 98 de Vince Lombardi. Holmgren aprovechó al máximo las habilidades y carácter de Favre para llegar tan lejos como para terminar con 29 años de sequía de campeonatos de los Packers.
Líder indiscutible

La llegada de Favre a Green Bay produjo una revolución en la franquicia que ya veía muy lejanas sus más recientes épocas doradas.

Desde la fusión de las Ligas Americana y Nacional, sólo en 1972 los Packers habían logrado el título divisional en la Central de la NFC. Bajo la dirección de Holmgren y con Favre culminando una temporada estelar en  la que superó las 4,000 yardas por primera vez y lanzó 38 pases de touchdown, Green Bay ganó el gallardete en 1995. Favre recibió el primero de sus tres premios consecutivos como Jugador Más Valioso de la NFL.
Duro aprendizaje

Desde que Favre llegó, los “"cabezas de queso"” ligaron temporadas ganadoras, apariciones en los playoffs y títulos divisionales.

Sin embargo, el oriundo de Gulfport, Mississippi, tuvo que pagar el noviciado en la postemporada y sufrir derrotas aleccionadoras. Los Packers obtuvieron tres campañas consecutivas con 9 victorias de 1992 a '94, logrando el pase a los playoffs en las dos últimas en calidad de comodines, lo que les obligaba a jugar como visitantes y un escenario que se negó a ser escenario de un triunfo de Favre fue el Texas Stadium, donde perdió tres veces seguidas de 1993 a 1995.
Épicos triunfos

Una de las muchas virtudes de Brett Favre como mariscal de campo y líder de su equipo fue su carácter invencible ante la adversidad.

Desde sus épocas colegiales, Favre mostró la capacidad de hacer funcionar las jugadas aparentemente rotas, escapando a las capturas y persecuciones de sus rivales. “El General” era intrépido y llegaba a arriesgar en momentos cruciales, sin embargo, también tomaba decisiones inteligentes y no dudaba en acarrear el balón aún con el riesgo de poner en peligro su integridad física como en esta escapada contra San Francisco en los playoffs de 1996.
Marcadas rivalidades

Mientras Dallas fue un “Waterloo” para Favre y los Packers, el enfrentar a San Francisco resultó ser un oasis en los playoffs de 1995 y '96.

Los 49ers habían conquistado el título en la temporada 1994, sin embargo, con un Favre ya maduro, en los dos años siguientes, los “empacadores” terminaron con las aspiraciones del zurdo Steve Young y sus “gambusinos”, eliminándolos en enero de 1995 a domicilio por 27-17 y, en 1996, por 35-14 en el Lambeau Field. Favre comenzaba a cosechar lo sembrado con tanto esfuerzo y dolor.
Blanco codiciado de las defensivas

Brett Favre se convirtió inevitablemente en un referente no sólo de su equipo sino de toda la NFL con sus prodigiosas actuaciones a partir de la segunda mitad de la década de los 90.

Las defensivas rivales trataban de anularlo con constante presión en cada jugada, pero el temperamento del quarterback de los Packers ya estaba templado. Sin embargo, su durabilidad sobre los emparrillados no estuvo exenta de algunas estadísticas negativas como sus 157 fumbles (con Packers y Jets), de los cuales perdió 64, más su récord de todos los tiempos con 288 intercepciones sufridas con Green Bay y 22 con los Jets.
Finalmente, dio “el siguiente paso”

La temporada de 1996 fue la consagración de Favre, Homgren y el resurgimiento de una franquicia tradicional.

Con marca de 13-3, los Packers dominaron la campaña regular en los playoffs se aseguraron de recibir a sus rivales en “La Tundra”. San Francisco fue la víctima en el playoff divisional, mientras que los Carolina Panthers llegaron sorpresivamente al Juego de Campeonato de la NFC, para caer por 30-13. Favre avanzó su su primer Super Bowl y terminó con los fantasmas que le impedían llegar al “juego grande”.
Llegó la gloria

El 26 de enero de 1997 fue el día más feliz en su carrera. En el Super Bowl XXXI, los Packers derrotaron 35-21 a los Patriots.

Fue la única vez en que Favre se proclamó campeón de la NFL. Lanzó para 246 yardas y 2 touchdowns, además corrió para una anotación.
La caída en San Diego

Un año después, el 25 de enero de 1998, Favre regresó al “Súper Domingo”, sin embargo, ésta vez ocupó el otro lado, el perdedor.

Favre llegó al Super Bowl XXXII disputado en San Diego como MVP de la liga por tercer año consecutivo. Los Packers eran los grandes favoritos para vencer a los Broncos. A pesar de completar 25 de 42 pases para 256 yardas, 3 touchdowns y 1 intercepción, Green Bay perdió 24-31 con Denver y la posibilidad de ser bicampeón se diluyó. Favre, quien en la ofensiva final no pudo completar en una cuarta oportunidad, no volvería a disputar un Super Bowl.
Ganar no es lo más importante, es lo único

John Elway fue uno de los grandes quarterbacks que Favre enfrentó en su carrera, muchos de ellos tenían records que vieron caer en manos de legendario #4.

A pesar de derrotarlo en el Super Bowl XXXII, Elway tuvo que aceptar perder un récord ante Favre que al final es el objetivo máximo del juego: Triunfar. Nadie en la historia de los quarterbacks en la NFL había ganado más juegos en temporada regular que los 148 de Elway, sin embargo, en la jornada 2 de la temporada 2007, Favre conseguiría su triunfo 149 y elevó la marca de todos los tiempos a 160.
Hubo mucho dolor

Con 17 temporadas en la liga llena de duros golpes, el dolor fue una de las sensaciones más recurrentes en su carrera.

Desde que tomó el puesto como titular en Green Bay, Favre no faltó a un solo juego, ¿cómo hacerlo con tanto dolor? La gran voluntad de seguir de Favre es parte de la respuesta, sin embargo, también tuvo que reconocer su adicción a pastillas que disminuían el dolor.  En 1996, “El General” se sometió a una rehabilitación que resultó exitosa. Al final, todo era con la intención de no perderse de su gran pasión: Jugar al fútbol americano.
Siempre listo para los grandes partidos

Como rival divisional de los Lions, Favre visitaba Detroit al menos una vez por año, muchas veces eran los escogidos para ser el rival en el Día de Acción de Gracias.

A Favre le encantaba jugar con los reflectores hacia él, sabía manejar esa presión tanto en esos juegos como en lunes por la noche, en su última temporada en la liga confirmó ésta tendencia, ganando en tiempo extra en Denver su última juego en una velada de lunes y completando 20 pases al hilo para derrotar a Detroit el día en que se acostumbra comer pavo.
¡Va por ti, papá!

Brett siempre fue un hijo muy apegado a su padre, Irvin, quien murió inesperadamente por un ataque cardiaco el 21 de diciembre del 2003.

Al día siguiente, Green Bay visitó Oakland para un juego de lunes por la noche y, para sorpresa de muchos, Favre decidió jugar en homenaje a su padre, y vaya homenaje. Con el espíritu de Irvin, Favre lanzó 4 pases de touchdown en la primera mitad y un total de 399 yardas en el juego, fue uno de sus mejores juegos en uno de los días más difíciles de su vida.
El hombre récord

La última temporada de Favrecon Green Bay tuvo como una de sus grandes características la gran cantidad de records que rompió, la mayoría de ellos eran propiedad de Dan Marino.

Además del récord de victorias (160) mencionado anteriormente, Favre se convirtió en el mejor en la liga en yardas por pase (61,655), pases completos (5,377), pases intentados (8,758), intercepciones (288), pero el más importante se dio en la jornada 4 ante Minnesota cuando encontró a Greg Jennings para su pase de anotación 421, superando los 420 de Dan Marino.
El hombre de hierro

Desde que tomó el puesto de Don Majkowski en 1992, Brett Favre nunca faltó a un juego como titular de Green Bay, una marca que simboliza todo lo que es Brett Favre.

El 30 de diciembre del 2007, Favre jugó ante los Detroit Lions su último juego en temporada regular con los Packers, ello significó su apertura 253 al hilo en temporada regular y, con dos más en postemporada, acumuló 275 incluyendo playoffs. Brett Favre fue ejemplo de durabilidad a un alto nivel, de querer jugar siempre y de disfrutar el juego al máximo, sabiendo que cada jugada cuenta.
La última victoria en playoffs

Con la nieve como testigo, el 12 de enero del 2008, durante la Ronda Divisional ante Seattle, resultó inolvidable resultó su pase por debajo del hombro a Lee. Green Bay ganó 42-20. Sin embargo, el 20 de enero contra los Giants en el Campeonato de la NFC, Favre y los Packers quedaron eliminados. En tiempo extra, lanzó su último pase que fue interceptado y vio destruido su anhelo de disputar un último Super Bowl.


Penúltimo adiós neoyorquino

Pese a anunciar su retiro en marzo de 2008, Favre se sintió capaz de jugar un año más y lo hizo pero con el uniforme de los New York Jets, a los que llevó a un récord de 9-7, quedándose a un juego de los playoffs. Pasó para 3,472 yardas con 22 touchdowns y 22 intercepciones.

Por lo tanto, elevó sus records de todos los tiempos a 5,729 pases completos, 464 touchdowns, 65,127 yardas, 310 intercepciones, 169 victorias en temporada regular y 291 partidos consecutivos iniciados.

No sabe decir  adiós

Y, cuando parecía que su temporada 19 se quedaba para mejor ocasión, “El General” decidió unirse a la tribu vikinga.

Favre salió de los Jets, se operó el hombro derecho y se probó para jugar en 2009 con Minnesota, acérrimo rival de Green Bay, donde el legendario número 4 seguía siendo venerado. Sin embargo, llegó a anunciar, en julio, que no jugaría más. Tres semanas después, apareció en el campo de entrenamiento de los Vikings para vestir su cuarto uniforme en la NFL. Ya se esperan los dos duelos contra los Packers.

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